La Dra. Velázquez responde a 5 preguntas frecuentes sobre el cáncer de piel fundamentales para entender y prevenir esta enfermedad.

La Dra. Velázquez es dermatóloga experta en cáncer cutáneo y cirugía, en dermatología general y dermatosis inflamatorias en niños y adultos. Es mi compañera de consulta. Y como es una gran profesional y persona, le he pedido que escriba una entrada en Madriderma sobre una de sus especialidades. El cáncer de piel. Espero que os guste tanto como a mí.

5 preguntas frecuentes sobre el cáncer de piel

1. ¿Cuántos tipos de cáncer de piel hay? ¿Cuál es el más común?

Podemos dividir el cáncer de piel en 3 grandes grupos: el melanoma, el cáncer de piel no melanoma y el linfoma cutáneo. Los 2 primeros tienen clara relación con la exposición solar y la genética, y es en ellos en los que nos vamos a centrar.

En el caso del melanoma, los 2 principales factores de riesgo para su desarrollo son la exposición solar intensa y excesiva, de forma aguda durante la infancia, adolescencia y edad adulta joven (quemaduras solares en esos rangos de edad) y la genética. Si hay antecedentes familiares de melanoma y/o cáncer de páncreas, existe un mayor riesgo de padecer melanoma. Tiende a aparecer en edades más tempranas que el cáncer de piel no melanoma

Respecto al cáncer de piel no melanoma, existen a su vez 2 grandes grupos: el carcinoma basocelular y el carcinoma epidermoide. Ambos están claramente relacionados con la exposición solar crónica a lo largo de toda la vida. Es decir, depende de la cantidad de sol recibido a lo largo de toda la vida, y no tanto con la exposición aguda, (quemaduras solares). Así mismo, a igual cantidad de radiación ultravioleta recibida, este tipo de tumores serán más frecuentes en pacientes de piel más clara, ya que su capacidad de defensa frente al sol es menor que en los pacientes de piel más oscura (fototipos más altos). Tienden a aparecer en edades más tardías que el melanoma.

De todos los tumores de piel no melanoma, más del 70% van a ser carcinomas basocelulares, y en torno al 25% serán carcinomas epidermoides. De hecho el carcinoma basocelular es el tumor más frecuente en la población. Ambos son agresivos localmente, pero además el carcinoma epidermoide, sobre todo los de alto riesgo, tienen una probabilidad no desdeñable de desarrollar metástasis ganglionares locorregionales, característica muy poco probable en el carcinoma basocelular

2. ¿La exposición al sol es el factor más determinante a la hora de determinar esta enfermedad?

En el melanoma, la exposición solar intensa y excesiva de forma aguda y puntual, sobre todo durante los primeros años de vida es el principal factor determinante en su desarrollo, además del factor genético.

En el cáncer de piel no melanoma, ya sea el carcinoma epidermoide o el carcinoma basocelular también es la exposición solar el principal factor de riesgo para su desarrollo, pero en este caso una exposición prolongada, crónica a lo largo de la vida, sin necesidad de ser intensa.

Así mismo, el tono de piel (fototipo) también es determinante en su desarrollo. A igual cantidad de radiación solar recidiva, los pacientes de piel más clara sufrirán un mayor daño solar y tienen una mayor probabilidad de padecer cáncer de piel no melanoma que los pacientes de piel más oscura

3. ¿Qué signos de alarma visibles debemos tener en cuenta para pedir una visita al dermatólogo?

El melanoma es la forma maligna del nevus o lunar. Por eso ante cualquier cambio percibido en un lunar, debemos consultar al dermatólogo. Una regla fácil de seguir es el ABCD, donde A indica asimetría, B bordes irregulares, C cambio en la coloración del lunar, o lunar con más de 2 colores y D indica el diámetro de la lesión (crecimiento rápido de un lunar, o lunares mayores de 6mm).

Este tipo de lesiones tienden a aparecer en áreas expuestas al sol, que han sufrido quemaduras solares sobre todo en edades tempranas de la vida, como espalda, aunque como también tienen un componente genético asociado, podríamos llegar a encontrarlas en zonas no expuestas.

Respecto al cáncer de piel no melanoma, tanto el carcinoma basocelular como el epidermoide suelen manifestarse en forma de “granitos” o lesiones que no curan, de crecimiento progresivo a lo largo de los meses o años, y con tendencia ocasional al sangrado.

La diferencia entre ambos radica fundamentalmente en la rapidez de crecimiento. El carcinoma epidermoide es más agresivo, por lo que tiende a crecer más rápido. Este tipo de tumores tienden a aparecer en las áreas corporales más expuestas al sol, como cabeza, área del escote, espalda o antebrazos.

4. ¿Qué papel juega la prevención de cáncer de piel?

El melanoma es de las enfermedades en dermatología más mortales, y su pronóstico varía mucho en función de la profundidad de la lesión. Si detectamos de forma precoz un melanoma (melanoma in situ), la tasa de mortalidad puede ser del 0%, mientras que si el melanoma es de gran espesor, el riesgo de metástasis a distancia es elevado, y por tanto el pronóstico y la tasa de supervivencia decrecen exponencialmente.

De ahí la gran importancia en la prevención (evitar quemaduras solares sobre todo en edades tempranas de la vida) y la detección precoz del mismo (revisiones periódicas en el dermatólogo en pacientes con factores de riesgo, y consultar al dermatólogo ante cualquier cambio en un lunar, aunque no duela. El melanoma no duele).

El cáncer de piel no melanoma no tiene una agresividad tan marcada como el melanoma, aunque como hemos comentado antes, si no se trata de forma adecuada el carcinoma epidermoide puede llegar a metastatizar sobre todo a nivel ganglionar y llegar a ser mortal, y el carcinoma basocelular, al ser agresivo localmente puede llegar a producir gran destrucción de los tejidos donde aparece. Es muy importante también en estos casos la prevención primaria, y la detección precoz ante cualquier signo de alerta

5. ¿Qué hábitos clave hay que tener en cuenta para cuidar la piel en verano?

Es fundamental el empleo de fotoprotector solar de máxima protección (50+) cada vez que salgamos a la calle de día en verano. Debe aplicarse una cantidad adecuada del mismo, y renovar su aplicación cada 2 horas si estamos expuestos durante periodos de tiempo prolongados. Debemos evitar estar expuestos durante las horas centrales del día (de 12h a 16h) y sobre todo debemos evitar las quemaduras solares.

Nuestra piel se pone morena como mecanismo de defensa frente a la radiación ultravioleta de la exposición solar. Si llegamos a sufrir quemaduras solares, significa que hemos sobrepasado nuestra capacidad de defensa frente a esta exposición solar, estamos agrediendo nuestra piel, y como tantas veces hemos dicho, nuestra piel tiene memoria, y a lo largo de los años, podremos llegar a sufrir las consecuencias: cáncer de piel no melanoma, o lo que es más grave, melanoma.

Te invitamos a compartir este artículo para que otras personas conozcan las respuestas de la Dra. Velázquez a estas 5 preguntas frecuentes sobre el cáncer de piel.

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