LINFOMAS CUTÁNEOS

DRA. MONTSERRAT FERNÁNDEZ GUARINO | DERMATÓLOGA

Explorando el Mundo de Linfomas Cutáneos: Lo que debes saber

Los linfomas cutáneos son un grupo heterogéneo de enfermedades de la piel caracterizadas por el acúmulo de linfocitos en la misma.

Son dermatosis infrecuentes y en general de buen pronóstico, aunque existen algunas variedades muy infrecuentes menos benignas. Para el diagnóstico de un linfoma cutáneo en la piel tu dermatólogo especialista en linfomas ctuáneos te explicará que es imprescindible la realización de una biopsia en de la piel.

Los linfomas cutáneos forman parte del conjunto de linfomas no Hodgkin. Aunque la piel puede ser afectada secundariamente por la infiltración de linfomas provenientes de otras fuentes, la gran mayoría de los linfomas que se desarrollan en la piel son primarios y pertenecen al grupo de linfomas no Hodgkin.

Existen varios tipos de linfomas cutáneos, que se agrupan en dos categorías principales, los de linfomas T cutáneos, derivados de linfocitos T, y los linfomas B cutáneos, derivados de linfocitos B. La clasificación en tipos a partir de estas dos categorías principales es compleja y ha ido variando en los diferentes documentos de consenso de expertos en las últimas décadas.

En la clasificación del tipo de linfoma es fundamental el estudio del anatomo-patólogo, que recurrirá además de al examen histológico de rutina de la biopsia de la piel, a técnicas de marcaje con inmunohistoquímica y a pruebas de reordenamiento de genes de linfocitos en la piel.

 

En esta fotografía se aprecia la imagen característica de un Linfoma B de tipo Folicular Multicéntrico en la espalda. Se trata de un Linfoma de buen pronóstico que requiere tratamiento local.

Imagen tipica de un linfoma b folicular multicentrico cutáneo

Linfomas Cutáneos de Células T: Detalles Cruciales

Los linfomas primarios de células T tienen un origen desconocido, y se han relacionado con diversos factores como infecciones por el virus HTLV1, reacciones a fármacos, exposiciones ambientales e incluso componentes genéticos, aunque en la mayoría de los pacientes no se identifica un desencadenante específico.

Estos linfomas cutáneos de células T resultan de la proliferación anómala de un grupo de linfocitos T con origen en la piel, esto se denomina «homing», es decir, sonaquellos que normalmente residen en la piel.

Se diferencian significativamente del tipo de linfoma más común que generalmente se conoce que es sistémico y que proviene de los ganglios linfáticos o centros ganglionares.

Debido a que estos linfocitos se encuentran en la piel, son linfocitos T maduros que se asemejan mucho a los normales, lo que les confiere características especiales en este tipo de linfomas.

Una de estas particularidades es su naturaleza indolente, lo que significa que tienden a tener un curso clínico más lento, y otra característica distintiva es el especial tropismo que estas células tienen hacia la piel. Por esta razón, solo en raras ocasiones se produce una diseminación más amplia.

La mayoría de los linfomas de células cutáneas, aproximadamente el 50%, corresponden a la micosis fungoide, mientras que el otro 50% abarca el síndrome de Sézary y otras formas menos comunes.

La micosis fungoide presenta distintas variantes; su forma clásica se manifiesta con la aparición de manchas y placas en la piel, pero también existen otras variantes menos frecuentes como las formas foliculares, la piel laxa granulomatosa y la reticulosis pagetoide.

Dentro de este grupo, algunos autores incluyen los procesos linfoproliferativos cutáneos primarios CD 30 positivos, como la papulosis linfomatoide y el linfoma anaplásico de células grandes CD 30 positivo. Todos estos procesos se caracterizan por tener un curso clínico indolente, excepto el síndrome de Sézary, que presenta un curso más intermedio.

Micosis fungoide:

La micosis fungoide representa el tipo más común de linfoma de células T en la piel, constituyendo aproximadamente la mitad de los casos. Este tipo se caracteriza por su curso clínico generalmente tranquilo, manifestándose con la aparición de manchas y placas en la piel. Estas lesiones tienden a mejorar con la exposición solar y se localizan típicamente en áreas cubiertas por trajes de baño, aunque esto no es siempre el caso. Además, suelen ser poco pruriginosas y pueden pasar desapercibidas durante muchos años.

El diagnóstico de la micosis fungoide se establece a través de una biopsia cutánea, en la que se observan linfocitos maduros con núcleos cerebriformes y un fenómeno conocido como epidermotropismo, que implica la migración de estos linfocitos desde la dermis hacia la epidermis. A pesar de contar ahora con técnicas moleculares que nos permiten analizar el reordenamiento del gen TCR en la piel, a veces el diagnóstico puede demorarse, incluso cuando se examinan las muestras histológicas.

La naturaleza indolente de la micosis fungoide no solo se manifiesta en sus síntomas, sino también en su expresión en la piel, lo que puede hacer que su detección sea un desafío en algunos casos.

Estadiaje de la micosis fungoide:

La micosis fungoide se estadia utilizando un sistema llamado TNMB, que evalúa diferentes aspectos de la enfermedad. En esta clasificación, la «T» representa la afectación de la piel, la «N» refleja la participación ganglionar, la «M» indica la presencia de afectación visceral, y la «B» se refiere a la afectación sanguínea.

Dentro de la escala TNMB, la «T» se subdivide del T1 al T4. El T1 se refiere a una afectación menor del 10 % de la superficie cutánea, el T2 implica más del 10 %, el T3 indica la presencia de tumores, y el T4 se relaciona con la afectación de todo el tegumento, abarcando más del 80 %.

La clasificación de la micosis fungoide en diferentes estadios se lleva a cabo según los criterios de la International Society For Cutaneous Lymphomas (ISCL) y la European Organization For Research and Treatment Of Cancer (EORTC). Estos estadios se dividen según el nivel de afectación, y es importante señalar que la progresión de un estadio a otro no siempre es lineal.

No todos los pacientes siguen la progresión tradicionalmente descrita, que va desde la fase de máculas a placas y tumores.

Síndrome de Sézary

El síndrome de Sézary se distingue por la aparición de una eritrodermia, lo que significa que la piel de todo el cuerpo se vuelve roja y escamosa. Además de la eritrodermia, se observa la presencia de adenopatías (ganglios linfáticos inflamados) y células de Sézary en la sangre periférica.

Esta variante es poco común y se caracteriza porque las células de Sézary, en contraste con otros casos, se identifican directamente en la sangre periférica.

Para su diagnóstico, además de la tríada clásica de síntomas y biopsia de piel, se llevan a cabo otras técnicas más avanzadas, como análisis sanguíneos específicos y pruebas moleculares en ganglios linfáticos y piel, que ayudan a confirmar la presencia y características de las células de Sézary.

 

Trastornos linfoporliferativos CD30 positivos primarios de la piel: 

Los trastornos linfoproliferativos CD30 positivos representan alrededor del 30 % de todos los linfomas primarios de células cutáneas. Para muchos expertos, estas condiciones representan distintas manifestaciones dentro de un mismo espectro con un curso clínico similar pero diferente presentación. Esto se debe a que las lesiones pueden ser visualmente similares entre sí, e incluso las biopsias individuales, sin una correlación directa con los síntomas clínicos del paciente, pueden presentar características que dificultan diferenciar un proceso de otro.

En un extremo de este espectro se encuentra el linfoma cutáneo de células grandes CD30 positivo, el cual se manifiesta típicamente como una lesión única. Por otro lado, tenemos la papulosis linfomatoide, que se caracteriza por la presencia de múltiples lesiones pequeñas y dispersas, agrupadas de manera agminada.

El tratamiento para el linfoma cutáneo primario de células grandes anaplásicas CD30 positivo se enfoca principalmente en la piel y, por lo general, muestra un buen pronóstico.

Por otro lado, la papulosis linfomatoide también presenta un pronóstico excelente y suele resolverse por sí sola. Se han descrito numerosas variantes histológicas, pero independientemente de la variante, el pronóstico suele ser favorable.

Ambos tipos de linfoma cutáneo, tanto el linfoma de células grandes anaplásicas como la papulosis linfomatoide, suelen responder bien al tratamiento, ya sea por autorecuperación o mediante terapias como la fototerapia o tratamientos tópicos.

En ciertas ocasiones, puede ser necesario recurrir a medicamentos adicionales para controlar estos trastornos cutáneos, aunque en general, suelen tener una buena respuesta a las terapias mencionadas.

Diagnóstico de los linfomas por biopsia

El diagnóstico de los linfomas cutáneos primarios requiere una biopsia de piel, si no no se pueden diagnosticar, aunque se sospechen. Además de la biopsia de piel se requiere una correlación con el patólogo, es decir, un trabajo estrecho para buscar la correlación entre lo que él ve en la piel, y lo que el Dermatologo está observando en la clínica del paciente.

Síntomas Reveladores de Linfoma Cutáneo

Los linfomas cutáneos pueden presentarse de manera variada en términos de su apariencia y síntomas. En muchos casos, estos linfomas pueden ser bastante indolentes, lo que significa que pueden pasar desapercibidos o no causar molestias evidentes al paciente.

Por ejemplo, la papulosis linfomatoide es un proceso muy benigno que tiende a resolverse por sí solo. En ocasiones, las lesiones aparecen y desaparecen, por lo que el paciente podría no buscar atención médica si las lesiones no son persistentes.

En otros tipos de linfomas, como los linfomas cutáneos de células CD30 positivos o los linfomas B, las lesiones pueden ser únicas, estar ulceradas y podrían no ser persistentes. Esto puede llevar a que el paciente no consulte a menos que las lesiones sean más persistentes o produzcan molestias, y en tales casos, se busca ayuda médica y se realiza una biopsia para obtener un diagnóstico.

La micosis fungoide también puede pasar desapercibida durante mucho tiempo, ya que las placas o manchas que produce tienden a ser asintomáticas y pueden confundirse con otras afecciones cutáneas comunes como la psoriasis o el eccema. En etapas iniciales, cuando no causan molestias notables, el paciente puede no considerarlas relevantes.

El síndrome de Sézary, en cambio, suele ser más llamativo, causando prurito intenso y enrojecimiento y descamación evidentes en la piel, lo que lleva al paciente a buscar atención médica.

En resumen, estos procesos linfoproliferativos pueden ser indolentes, a veces pasando desapercibidos o siendo descubiertos incidentalmente. Sin embargo, en otros casos más notorios, el paciente busca atención médica y se obtiene un diagnóstico mediante una biopsia para confirmar la naturaleza de las lesiones cutáneas.

Dermatologo linfomas

Los linfomas cutáneos pueden tener un curso lento y ser poco llamativos, y es posible que a los pacientes les pasen desapercibidos, y su diagnóstico se produzca ante la persistencia en algún momento de la lesión, la consulta y la realización de una biopsia de piel

Proceso Diagnóstico: Descifrando el Misterio

Diagnosticar un linfoma cutáneo primario es un proceso que requiere una biopsia de la piel, una herramienta indispensable para identificar el tipo específico de linfoma involucrado.

Por lo general, se emplean técnicas especiales en las biopsias, y cuando se sospecha la presencia de un linfoma, los patólogos suelen realizar pruebas adicionales, como inmunohistoquímica, para identificar y clasificar correctamente las células involucradas en el linfoma cutáneo.

Afortunadamente, contamos con técnicas avanzadas de reordenamiento molecular que han demostrado una alta precisión diagnóstica en este tipo de linfomas. En la mayoría de los casos, la biopsia de piel proporciona el diagnóstico definitivo.

Sin embargo, en algunas ocasiones, las células linfoides presentes en la piel pueden ser similares a otros tipos de linfoma que no son exclusivamente cutáneos. Esto puede requerir estudios adicionales, como análisis de sangre, pruebas de imagen como tomografías computarizadas (TAC) o incluso biopsias de médula ósea, para confirmar y delinear adecuadamente el diagnóstico de un linfoma cutáneo.

Este proceso a menudo genera preocupación en los pacientes, ya que inicialmente se les informa sobre un posible diagnóstico de linfoma cutáneo, pero se solicitan pruebas adicionales para descartar otras afecciones. Comprendemos que este periodo puede ser estresante para los pacientes.

Desde mi experiencia en la consulta especializada de linfomas en el hospital Ramón y Cajal, busco transmitir calma y comprensión desde el principio. A veces, el tiempo es el mejor aliado, ya que cuando los resultados de las pruebas complementarias salen bien, los pacientes se sienten más tranquilos y van viendo que no pasa nada.

A pesar de que como dermatólogos seguimos pautas diagnósticas y terapéuticas específicas para descartar otras enfermedades, reconocemos la importancia de brindar tranquilidad y un enfoque cuidadoso a nuestros pacientes. Nuestro objetivo primordial es realizar un diagnóstico preciso y ofrecer el mejor cuidado posible.

Técnicas moleculares

Las nuevas técnicas de diagnóstico molecular, además de la ya utilizada hace tiempo inmuno, histoquímica en piel, aplicadas en sangre y piel, han venido a mejorar el diagnóstico y el manejo de los linfomas cutáneos primarios.

Gravedad y Perspectivas de Cura

El diagnóstico de un linfoma cutáneo puede causar un impacto significativo en los pacientes, generando una impresión fuerte. Sin embargo, es importante destacar que en muchos casos, como en algunas formas de linfoma B localizado, procesos CD30 o la micosis fungoide, los pacientes pueden recuperarse por completo de las lesiones y no volver a experimentarlas.

Es esencial reconocer que existe la posibilidad de recurrencia en todos los linfomas cutáneos. La reaparición de lesiones no altera el pronóstico ni indica una progresión hacia una condición más grave, pero puede requerir un nuevo tratamiento.

Generalmente, los tratamientos utilizados se centran en terapias dirigidas a la piel, como la fototerapia o el uso de diversas cremas antiinflamatorias. En ocasiones, se puede recurrir a la radioterapia local sobre la piel o a la infiltración de medicamentos directamente en la lesión o la extirpación quirúrgica.

Solo en situaciones excepcionales nos enfrentamos a linfomas con un curso intermedio que requieren tratamientos con medicación oral o inyectada. En estos casos, la perspectiva de curación puede no ser tan clara y se asemeja más a una dermatitis crónica en lugar de un linfoma con perspectiva de cura.

Los linfomas cutáneos están siendo estudiados, al igual que otros tumores, por sus dianas para el desarrollo de nuevos tratamientos, lo que ha generado el desarrollo de terapias dirigidas e inmunoterapias contra el cáncer aplicadas en los linfomas cutáneos. Estas innovadoras estrategias están abriendo perspectivas alentadoras en el manejo de los linfomas, ofreciendo un horizonte prometedor en el cuidado de los pacientes.

Estos tratamientos están en curso y se suman a las terapias previamente existentes que se dirigían a través de anticuerpos. En conjunto, estos avances están creando un panorama positivo para mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por los linfomas cutáneos.

Fotos: Comprendiendo Visualmente los Linfomas Cutáneos

En la siguiente galería de imágenes, muestro pacientes con lesiones de linfoma cutáneo y sus descripciones médicas.

Linfoma b cutáneo de la zona marginal

En esta imagen se puede apreciar una variante multicéntrica de un linfoma B cutáneo primario en concreto, la forma de linfoma folicular.

El pronóstico de este tipo de linfoma es bueno, sin embargo, al estar localizado en varios puntos alejados de la piel, requerirá posiblemente un abordaje de un tratamiento general, en vez de uno puntual dirigido a la lesión

Linfoma b centro folicular

Extra imagen muestra una rara variante situada en el cuero cabelludo de una micosis fungoide, en su variante llamada Reticulosis Pagetoide. El paciente presentaba esta placa que no curaba en la zona del cuero cabelludo.

Micosis fungoide - linforma cutáneo t

Esta imagen corresponde a una papulosis linfomatoide agminada en una forma clínicamente curiosa, ya que las lesiones son muy pequeñas, y no presentaba en casi apenas tendencia a la ulceración o formación de costra central tan clásica de la papulosis linfomatoide

Síndrome de sezary - linforma cutáneo t

En esta llamativa imagen se puede apreciar la eritrodermia que causa un Sindrome de Sézary, la piel presenta enrojecimiento y descamación que se acompaña de picor.

Imagen clásica de característica de una micosis fungoide en fase de manchas

Esta imagen corresponde a una micosis fungoide en fase de mancha, en una presentación muy típica y característica. Se trata del linfoma cutáneo de células de primario más frecuente, y también globalmente el linfoma cutáneo más frecuente primario, estas manchas de límites no netos y un aspecto brillante son muy características, y también su desaparición en verano con el sol.

Linfoma

Esta imagen corresponde una presentación muy característica típica de linfoma cutáneo primario de células T, tipo micosis fungoide en fase de placa.

Conclusión: Resumen y Próximos Pasos

Los linfomas cutáneos representan un conjunto heterogéneo de enfermedades de la piel que, en general, son bastante infrecuentes. Si bien su manejo suele recaer en dermatólogos especializados en linfomas cutáneos, quienes deben mantenerse actualizados en las técnicas de diagnóstico y estudios moleculares, es importante contar con centros especializados capaces de ofrecer diagnóstico y tratamiento adecuados.

Afortunadamente, la gran mayoría de los linfomas cutáneos tienen un curso clínico indolente y se manejan de manera relativamente sencilla. En la mayoría de los casos, no se requieren pruebas diagnósticas avanzadas o tratamientos moleculares complejos.

Sin embargo, en circunstancias poco frecuentes, puede ser necesario recurrir a pruebas más avanzadas o terapias moleculares dirigidas más complejas, las cuales también están disponibles con un notable desarrollo e innovación en el campo.

A continuación, adjunto enlaces de interés para aquellos que deseen profundizar en el conocimiento sobre los linfomas cutáneos.

Eortc logo

EORTC (European Organization for Research and Treatment of Cancer)

En el siguiente link te dejo el enlace a la información de la EORTC sobre los Linfomas Primarios Cutáneos

Grupo español linfomas, cutáneos

GLC ( Grupo Español de Linfomas Cutáneos)

El Grupo Español de Linfomas Cutáneos es un Grupo de Trabajo de dermatólogos dentro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), que es la sociedad española de dermatología.

Sociedad internacional del iphone más cutáneos

ISCL (International Society of Cutaneous Lymphoma)

En el siguiente link te dejo el enlace a la información de ISCL , afincada en Estados Unidos ofrece información en sus páginas.

El logo de la sociedad americana dedicada a publicar las guías de tratamiento del cáncer muy importante para los dermatólogos

Guías del NCCN para pacientes con Linfoma Cutáneo

El NCCN ( National Comprehensive Cancer Network), publica unas interensantísimas y útiles Guías de Linfoma Cutáneo Primario para pacientes.

Nota de la A: el contenido de esta página dedicada al Linfoma Cutáneo y sus fotografías han sido realizadas por la Dra Fernández-Guarino, Dermatóloga y Profesora Acreditada de Grado en Medicina. Esta página ha sido actualizada en diciembre de 2023.

La Dra. Fernández Guarino es especialista en el tratamiento del linfoma cutáneo. Ejerce como dermatóloga privada en su clínica de Madrid, así como consulta online y asistencia a domicilio. Dentro de la Sanidad pública trabaja en el Hospital Ramón y Cajal.

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