Madriderma - Dra. Fernández Guarino
Inicio 9 Información general 9 7 puntos para entender las Verrugas Genitales

La aparición de verrugas genitales en un paciente es un tema sensible por su relación con la sexualidad. Afortunadamente cada vez contamos con más fuentes de información fiables. Te cuento en 7 puntos lo que considero importante de las verrugas genitales. 

Introducción

Las verrugas genitales, también llamadas condilomas acuminados, son lesiones benignas causadas por el virus del papiloma humano (VPH). En aproximadamente el 90% de los casos están producidas por los tipos 6 y 11, que son considerados de bajo riesgo oncológico. Se trata de una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes, aunque muchas veces sigue siendo un tema poco comentado en consulta.

Desde el punto de vista epidemiológico, se estima que alrededor del 1% de los adultos sexualmente activos presentan verrugas genitales en un momento dado, y la infección por VPH es extremadamente común: millones de personas la adquieren cada año. La mayor incidencia se observa en adultos jóvenes, especialmente entre los 20 y 30 años, coincidiendo con el inicio y mayor actividad sexual.

Son crecimientos de la piel o mucosa que pueden aparecer en la zona genital, anal o perineal. Su aspecto es variable: desde pequeñas lesiones apenas visibles hasta formaciones más grandes con superficie irregular tipo “coliflor”. En muchos casos no producen síntomas, lo que hace que pasen desapercibidas durante tiempo.

Papiloma es un termino que se asocia a las verrugas en general por su crecimiento exofítico, más conocido es el papiloma plantar o verruga plantar.

Un dato importante que conviene explicar bien al paciente es que no todas las infecciones por VPH producen verrugas, y que una parte de ellas puede desaparecer de forma espontánea gracias al sistema inmunológico. Se estima que aproximadamente el 30% pueden resolverse solas en pocos meses.

La transmisión se produce por contacto directo piel con piel en la zona genital, no necesariamente mediante penetración, lo que genera muchas dudas y conviene aclarar con naturalidad. Además, es importante insistir en que los tipos de VPH que causan verrugas genitales no son los mismos que los asociados al cáncer, algo que suele preocupar innecesariamente si no se explica correctamente.

1.¿Por qué aparecen las verrugas genitales?

Las verrugas genitales aparecen como consecuencia de la infección por el virus del papiloma humano (VPH), fundamentalmente los tipos 6 y 11. Sin embargo, no basta con entrar en contacto con el virus: su desarrollo depende de varios factores, especialmente de cómo responde el sistema inmunológico de cada persona.

La transmisión se produce por contacto directo piel con piel en la zona genital, tanto con penetración como sin ella. Esto es importante, porque muchas veces se asocia únicamente al coito, cuando en realidad el contagio puede ocurrir con contacto íntimo sin penetración. Además, el virus necesita pequeñas alteraciones de la piel o mucosa (microheridas) para poder penetrar en las capas más profundas.

Una vez dentro, el VPH infecta las células basales de la piel y estimula su crecimiento, lo que da lugar a las verrugas. Este proceso no genera inflamación evidente, lo que permite que el virus pase desapercibido para el sistema inmunológico durante un tiempo. Por eso, pueden aparecer lesiones semanas o incluso meses después del contagio, lo que a menudo genera confusión sobre cuándo se adquirió la infección.

Un aspecto clave es que no todas las personas infectadas desarrollan verrugas visibles. De hecho, el sistema inmunitario puede eliminar el virus de forma espontánea en muchos casos. Sin embargo, cuando esta respuesta no es suficientemente eficaz, el virus persiste y aparecen las lesiones.

Existen además factores que aumentan el riesgo de desarrollar verrugas, como tener múltiples parejas sexuales, haber tenido otras infecciones de transmisión sexual, el tabaquismo o situaciones de inmunosupresión. En estos casos, las verrugas pueden ser más numerosas, persistentes o recidivantes.

2. ¿Cómo se contagian las verrugas genitales?

Las verrugas genitales se contagian por infección con el virus del papiloma humano (VPH), y aquí es importante apoyarse en fuentes fiables ya que puede ser un tema muy delicado entre las parejas. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) establecen que la transmisión ocurre principalmente por contacto anogenital, especialmente durante el sexo vaginal y anal. También puede producirse en el sexo oral y en el contacto íntimo sin penetración.

Hay varios puntos clave que explica el CDC y que considero muy útiles, porque generan muchas dudas en consulta:

  • Las parejas suelen compartir el VPH, y no es posible saber quién lo transmitió ni cuándo se adquirió.
  • Tener VPH no implica infidelidad ni una infección reciente.
  • Los tipos que causan verrugas no son los mismos que los relacionados con cáncer.
  • Existen tratamientos para las lesiones, pero no para eliminar completamente el virus.

Desde el punto de vista práctico, el contagio se produce por contacto piel con piel, siendo el sexo penetrativo la vía más frecuente. Aun así, no es imprescindible: se ha observado que incluso sin penetración puede haber transmisión, con una incidencia cercana al 8% en dos años en personas con contacto íntimo no penetrativo.

En cuanto a la transmisión entre parejas, los estudios estiman que la probabilidad de contagio dentro de una pareja puede alcanzar aproximadamente el 42%, con tasas algo mayores de transmisión de mujer a hombre que al contrario. Sin embargo, el riesgo por cada relación individual es relativamente bajo, en torno al 1% por contacto, lo que explica por qué la infección puede tardar tiempo en manifestarse.

El uso de preservativo reduce significativamente el riesgo (hasta un 70%), aunque no lo elimina por completo, ya que el virus puede afectar zonas no cubiertas. Por eso, aunque es una medida fundamental, no ofrece una protección absoluta.

La transmisión de madre a hijo durante el parto es posible, pero poco frecuente, y otras vías como el contacto con objetos o la autoinoculación son excepcionales.

 

Verrugas genitales clinica

3. ¿Qué síntomas producen las verrugas genitales?

Las verrugas genitales tienen una característica importante: en la mayoría de los casos no producen síntomas. Esto explica que muchas personas no las detecten hasta que las ven o en una revisión médica.

Cuando dan síntomas, los más habituales son leves y poco específicos: picor, escozor o sensación de molestia en la zona genital. En ocasiones pueden sangrar, sobre todo con el roce o durante las relaciones sexuales. Solo en casos más avanzados o en pacientes con defensas bajas pueden producir dolor más intenso, molestias al mantener relaciones (dispareunia) o incluso dificultad para la evacuación si afectan a la zona anal.

Desde el punto de vista clínico, su aspecto es muy variable. Pueden aparecer como lesiones únicas o múltiples, y en ocasiones agruparse formando placas más grandes. Suelen tener el mismo color que la piel o ligeramente más rosado, y pueden adoptar distintas formas: planas, elevadas, con superficie rugosa o con aspecto típico de “coliflor”. El tamaño varía desde pocos milímetros hasta varios centímetros en casos más evolucionados.

El CDC insiste en que, aunque suelen ser asintomáticas, su manifestación depende mucho de la localización. Pueden aparecer en múltiples áreas: en la mujer alrededor de la entrada vaginal, vagina o zona perianal; en el hombre en el glande, prepucio o escroto; y en ambos sexos en la región anal, perineal. También pueden existir verrugas en la zona anal sin que haya habido relaciones anales, algo que conviene explicar para evitar confusión.

Diagnostico de las verrugas genitales

4. ¿Cómo se diagnostican?

El diagnóstico de las verrugas genitales es, en la mayoría de los casos, clínico, es decir, se realiza simplemente mediante la exploración en consulta. No suelen ser necesarias pruebas complejas ni análisis, ya que su aspecto es bastante característico para un dermatólogo con experiencia.

Se identifican por su morfología típica: lesiones únicas o múltiples, del mismo color que la piel o ligeramente rosadas, con formas variables (planas, elevadas o con aspecto de coliflor) y localizadas en la zona genital o anal. La historia clínica también ayuda, especialmente si hay lesiones recientes o síntomas como picor o escozor.

En determinadas situaciones sí es necesario ir un paso más allá. La biopsia se reserva para casos concretos: cuando la lesión no es típica, no responde al tratamiento, empeora o presenta características atípicas como pigmentación irregular, dureza, sangrado o ulceración. También se valora con más frecuencia en pacientes inmunodeprimidos, donde el riesgo de otras lesiones es mayor.

Un punto importante que conviene aclarar: no se recomienda realizar pruebas de VPH para diagnosticar verrugas genitales. Estas pruebas están diseñadas para detectar tipos de alto riesgo en el contexto del cribado de cáncer, pero no ayudan a confirmar ni a manejar las verrugas.

Tampoco se recomienda de forma rutinaria la aplicación de ácido acético, ya que aunque puede resaltar algunas lesiones, no cambia la conducta clínica.

Además del diagnóstico de las verrugas, es recomendable realizar una valoración más amplia: descartar otras infecciones de transmisión sexual y, en caso de afectación perianal, valorar si existen lesiones internas. También es aconsejable informar y, si procede, estudiar a la pareja.

el diagnóstico es sencillo en la mayoría de los casos, pero requiere experiencia para diferenciarlo de otras lesiones y decidir cuándo es necesario ampliar el estudio.

5. ¿Cuales son los tratamientos disponibles?

El tratamiento de las verrugas genitales debe ser siempre individualizado. No existe una única opción válida para todos los pacientes, y la elección depende del número de lesiones, su localización, el estado inmunológico y la preferencia del paciente. Es importante entender que tratamos las lesiones visibles, pero no eliminamos completamente el virus, por lo que existe riesgo de recurrencia.

Tratamientos autoadministrados

Existen tratamientos que el propio paciente puede aplicar en casa, bajo prescripción médica. Se trata de productos que estimulan la respuesta inmunológica local (vía interferón) o utilizan sustancias con efecto antiviral o citotóxico, incluyendo derivados de extractos vegetales como el té verde. Estos tratamientos pueden ser eficaces en lesiones pequeñas, pero requieren constancia y un correcto seguimiento.

Tratamientos aplicados por el dermatólogo

En consulta, disponemos de tratamientos más directos y controlados:

  • Crioterapia: consiste en aplicar frío sobre la lesión para destruirla. Es una técnica rápida y muy utilizada. Suele requerir varias sesiones y tiene tasas de aclaramiento que pueden alcanzar aproximadamente el 60-90%, dependiendo del caso.
  • Láser ablativo: permite eliminar las verrugas de forma precisa vaporizando el tejido afectado. Es especialmente útil en lesiones múltiples o en localizaciones difíciles. Ofrece un buen control local y resultados rápidos, aunque también puede requerir más de una sesión.
  • Electrobisturí: una de las técnicas más eficaces y resolutivas. Permite cortar y coagular la lesión en el mismo acto. Es especialmente útil en verrugas más grandes o resistentes. Bien realizado, consigue tasas de eliminación muy altas en una sola sesión.
  • Cirugía: reservada para casos seleccionados, como lesiones muy extensas o sospechosas. Permite la extirpación completa y el análisis posterior si es necesario.

A pesar de la eficacia de estos tratamientos, hay que tener en cuenta que hasta un 20-30% de las verrugas pueden reaparecer, especialmente en los primeros meses. Esto no significa que el tratamiento haya fallado, sino que el virus puede persistir en la piel.

Por eso, el manejo no se limita a eliminar lesiones, sino a realizar un seguimiento adecuado y, en algunos casos, combinar técnicas para mejorar resultados.

Como siempre, la valoración por un dermatólogo es clave para elegir el tratamiento más adecuado en cada caso.

6. ¿Qué pasa con la pareja?

Este es uno de los puntos más importantes y, también, donde más dudas surgen. Aquí es clave apoyarse en las recomendaciones de los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades), que son la referencia en infecciones de transmisión sexual.

Lo primero: es recomendable informar a la pareja actual del diagnóstico. No desde la alarma, sino desde la normalidad. El VPH es muy frecuente y lo habitual es que las parejas lo compartan, aunque solo uno de los dos tenga lesiones visibles.

Un mensaje clave que conviene dejar claro:
no es posible saber cuándo ni quién transmitió el virus.
Las verrugas pueden aparecer meses o incluso años después del contagio, por lo que no tiene sentido buscar un “origen”.

Respecto a las pruebas, los CDC son claros:
no se recomienda hacer pruebas de VPH a la pareja.
Esto se debe a que la pareja puede tener el virus sin presentar síntomas, y el resultado no cambia el manejo clínico.

Lo que sí puede ser útil es:

  • Realizar una exploración clínica si hay dudas o lesiones visibles
  • Valorar estudio de otras infecciones de transmisión sexual

En cuanto al contagio dentro de la pareja, sabemos que es frecuente. De hecho, la mayoría de las personas sexualmente activas entrarán en contacto con el VPH en algún momento de su vida. Algunos estudios sugieren que la transmisión puede ser incluso más frecuente de mujer a hombre.

Sobre el uso de preservativo: reduce el riesgo de transmisión, pero no lo elimina completamente, ya que el virus puede afectar zonas no cubiertas.

Otro punto importante:
El virus puede seguir presente incluso cuando las verrugas han desaparecido, por lo que la transmisión es posible aunque no haya lesiones visibles.

Por último, no hay que olvidar el impacto emocional. Aunque son lesiones benignas y muy frecuentes, el diagnóstico puede generar ansiedad, dudas en la pareja o preocupación por la transmisión. Es fundamental abordarlo con información clara, cariñosa y sin estigmatizar la situación.

En consulta, parte del trabajo consiste precisamente en esto: explicar bien el contexto y evitar interpretaciones erróneas que generan más preocupación que la propia enfermedad.

Prevención de las verrugas genitales

7. Prevención y vacunas

La prevención de las verrugas genitales se basa en varios pilares, pero sin duda el más importante es la vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH). Es la estrategia más eficaz que tenemos actualmente. Encuentras toda la información en la web del Ministerio de Sanidad sobre el VPH y prevención.

La vacuna disponible cubre, entre otros, los tipos 6 y 11 del VPH, responsables de aproximadamente el 90% de las verrugas genitales. Su impacto en la población ha sido muy significativo: en países con programas de vacunación bien establecidos se ha observado una reducción de hasta el 67% en verrugas genitales en mujeres jóvenes tras varios años de vacunación, e incluso un 48% en varones gracias al efecto de grupo.

Un punto clave: la vacuna es preventiva, no terapéutica. Es decir, no elimina el virus ni trata las verrugas ya existentes, pero sí reduce de forma muy importante el riesgo de desarrollar nuevas lesiones.

Además, la respuesta inmunológica es muy duradera, con niveles de protección superiores al 90% mantenidos durante más de una década.

Otras medidas de prevención

Aunque la vacuna es la base, existen otras medidas que ayudan a reducir el riesgo:

  • Uso de preservativo: reduce el riesgo de transmisión aproximadamente un 70%, aunque no protege completamente.
  • Reducir el número de parejas sexuales: disminuye la probabilidad de contacto con el virus.
  • Evitar el tabaco: los fumadores tienen un 27% más de riesgo de desarrollar verrugas y hasta 5 veces más recurrencias.
  • Circuncisión masculina: se ha asociado a menor riesgo de infección por VPH.

Aspectos importantes que conviene aclarar

  • La vacunación es más eficaz antes del inicio de las relaciones sexuales, pero también está indicada después.
  • Se recomienda aunque ya se haya tenido contacto con el VPH o verrugas previas.
  • No se ha demostrado que la vacunación aumente conductas sexuales de riesgo.
  • Las principales contraindicaciones son alergia a la vacuna o embarazo en curso.

En consulta insistimos mucho en este punto: la vacuna no sustituye al tratamiento, pero cambia completamente el escenario a largo plazo, reduciendo de forma significativa la probabilidad de desarrollar verrugas y otras complicaciones asociadas al VPH.

 

Preguntas frecuentes 

1. ¿Las verrugas genitales son peligrosas?

Las verrugas genitales son lesiones benignas en la gran mayoría de los casos. Están causadas en aproximadamente el 90% por tipos de VPH de bajo riesgo (6 y 11), que no se asocian a cáncer. Aun así, es importante valorarlas correctamente, ya que un pequeño porcentaje de lesiones genitales puede corresponder a otras patologías que sí requieren estudio.

2. ¿Si tengo verrugas genitales significa que me acabo de contagiar?

No, no te acabas de contagiar. El VPH puede permanecer latente durante meses o incluso años antes de manifestarse. De hecho, no es posible determinar el momento exacto del contagio. Se estima que la mayoría de las personas sexualmente activas entrarán en contacto con el virus en algún momento, aunque solo una parte desarrollará lesiones visibles.

3. ¿Puedo contagiar a mi pareja aunque no tenga verrugas visibles?

Sí. El virus puede estar presente en la piel sin dar síntomas. Incluso después de tratar las verrugas, el VPH puede persistir y transmitirse. Se estima que la probabilidad de transmisión dentro de una pareja puede alcanzar aproximadamente el 40%, lo que explica por qué es frecuente que ambos miembros estén expuestos.

4. ¿El preservativo protege completamente frente al VPH?

El preservativo reduce el riesgo de transmisión en torno a un 70%, pero no lo elimina completamente. Esto se debe a que el VPH se transmite por contacto piel con piel y puede afectar zonas no cubiertas. Aun así, su uso sigue siendo fundamental como medida de protección.

5. ¿Las verrugas genitales pueden desaparecer solas?

Sí. Aproximadamente el 30% de las verrugas pueden resolverse espontáneamente en unos meses gracias al sistema inmunológico. Sin embargo, en muchos casos persisten o reaparecen, con tasas de recurrencia que pueden alcanzar el 20-30% tras el tratamiento, especialmente en los primeros meses.

6. ¿La vacuna del VPH sirve si ya he tenido verrugas genitales?

Sí. Aunque la vacuna no trata las lesiones existentes ni elimina el virus, sí puede prevenir nuevas infecciones. Ha demostrado reducir hasta un 60-70% la aparición de verrugas genitales en población vacunada, por lo que sigue siendo recomendable incluso en personas que ya han tenido contacto con el VPH.

Referencias

1. Miller JM, Binnicker MJ, Campbell S, et al. Guide to utilization of the microbiology laboratory for diagnosis of infectious diseases: 2024 update. Clin Infect Dis. 2024.

2.Temple RW, Larker JCL, Brus JM. Genital warts: rapid evidence review. Am Fam Physician. 2025.

3.Workowski KA, Bachmann LH, Chan PA, et al. Sexually transmitted infections treatment guidelines, 2021. MMWR Recomm Rep. 2021.

4. You X, Valente S, Machalek DA, et al. Epidemiologic, clinical, and economic burden of anogenital warts among adults: a global systematic review. Int J Infect Dis. 2025.

5. Markowitz LE, Dunne EF, Saraiya M, et al. Human papillomavirus vaccination: recommendations of the advisory committee on immunization practices (ACIP). 2014.

6. Quinlan JD. Human papillomavirus: screening, testing, and prevention. Am Fam Physician. 2021.

 

La Dra Fernández-Guarino es dermatólogo y ejerce con su equipo de Dermatólogos en Madrid en su Clínica Privada de Dermatología Avanzada. 

Podemos ayudarte a solucionar tus problemas de piel consulta nuestras agendas y pide directamente tu cita desde tu dispositivo.

error: Content is protected !!
Índice