Partimos de una obviedad, y es que si la piel es el “espejo del alma”, estar descansado y dormir bien producen buena cara, seguro. Pero, ¿qué dicen los estudios de esto? ¿encontramos algún trabajo acerca de la relación entre dormir y piel?

Los trastornos del sueño son muy frecuentes, en ocasiones no son reconocidos como tal, y el paciente no acude a consulta y no es tratado (1,3).

No dormir bien afecta a múltiples niveles en nuestro organismo, y ha sido relacionado con aumento del riesgo de tener accidentes al volante, hipertensión, diabetes, obesidad, riego cardiovascular y depresión entre otras afecciones (4).

Por otro lado, conocemos también la situación contraria, y es que algunas enfermedades crónicas, incluidas las de la piel, pueden afectar al sueño.

En este texto profundizo en la relación entre dormir y piel, para tenerla presente y que sea reconocida para su tratamiento.

¿Qué tipos de alteraciones del sueño podemos tener?

Se clasifican en tres tipos que enumeramos a continuación para una mejor comprensión de la lectura del post (4):

Insomnio: el más común. Dificultad mantenida para conciliar el sueño. Afecta hasta un 10% de la población y se clasifica en crónico cuando dura más de 3 meses.

Deprivación del sueño: no dormir frente a no poder dormir es lo que diferencia este trastorno del insomnio. Es la situación en la que se duermen menos de 6 horas diarias.

Alteraciones del ritmo circadiano: dormir a deshoras que se dice, o bien por el ritmo interno de cada uno o bien por las obligaciones del paciente. Acostarse tarde, el Trastorno de la fase del sueño retrasado, es el más frecuente, y afecta a un 0,2 – 10% de jóvenes y adultos. La otra versión es el Trastorno por la fase adelantada, son personas que se duermen por la tarde.

Síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS): pacientes que por la noche tienen episodios de hipopnea o apnea (se interrumpe la respiración). Se producen episodios en los que no llega oxígeno a la sangre, fragmentación del sueño y sueño diurno por mal descanso por la noche. Es más frecuente en el varón, llega a afectar hasta un 25% en Estados unidos, en el rango de edad de los 30 a los 70 años.

¿Qué relación hay entre dormir y piel?

1. Menos atractivos si no dormimos

Las caras de las personas que no duermen bien se perciben más pálidas y menos sanas. Nuestra natural predisposición a leer caras permiten detectar esos cambios en las personas que no duermen bien (1). Percibimos, de manera subjetiva, a las personas que duermen bien como más alerta, más atractivas y más juveniles.

En un estudio recientemente publicado trataron de buscar medidas objetivas en estas apreciaciones tan humanas (2). Para ello, deprivaron de sueño aleatorizadamente a 181 voluntarios sanos, de forma que una parte de la muestra durmió 8 – 9 horas y la otra no. Para comparar las caras, al día siguiente utilizaron fotografías que medían los colores por espectrofotometría y análisis digital.

No encontraron diferencias en el color de la piel, la apertura de los ojos, la curvatura de los labios o las ojeras. Si bien sólo midieron después de una noche, sugieren valorar las implicaciones para el futuro desarrollo de aplicaciones de inteligencia artificial a través de imágenes y cómo una única imagen puede no ser suficiente.

Proponen que lo que probablemente detectemos, son los cambios en los individuos antes y después, es decir, en las personas que conocemos previamente.

2. Se afecta la barrera cutánea y el sistema inmunitario local de la piel

En un estudio en voluntarios sanos sometidos a 72 horas sin dormir se demostró alteraciones en la respuesta inmunitaria local (midieron las citoquinas) y la barrera cutánea (3).

También encontraron que la suplementación con aminoácidos, vitamina C y D, y omega 3 paliaban parcialmente este efecto. Proponen realizar más estudios para apoyar sus hallazgos.

3. Envejecimiento

En un estudio sobre 60 pacientes, aquellos que dormían menos de 5 horas al día de forma crónica mostraron aumento del envejecimiento de la piel, disminución de la barrera cutánea y peor aspecto global.

También se encontró que su piel mostraba menos defensas frente a la radiación ultravioleta del sol (4), lo cual refuerza la idea de que dormir y piel están relacionados.

Relación entre piel y alteraciones del sueño.

4. Dermatitis atópica y trastornos del sueño

Cualquier dermatólogo pensaría en la dermatitis atópica como la enfermedad número uno en afectar el sueño de los pacientes.

El picor (prurito) nocturno es cardinal en la dermatitis atópica y afecta mucho a la calidad de vida. Esto que apreciamos en nuestra práctica, ha sido objetivado en varios estudios en niños y adultos.

En un estudio sobre 5000 adultos con dermatitis atópica, se encontró mayor riesgo de trastornos del sueño, que incluían dificultad para conciliar el sueño y menor duración del sueño.

El sueño en la dermatitis atópica, además de tener menor duración, es de menor calidad en los estudios de polisomnografía.

Es frecuente que el intenso picor lleve a los pacientes a rascarse por la noche, mientras duermen. Se sabe que lo hacen durante todas las fases del sueño, pero es más frecuente en las fases iniciales del sueño No REM, para que nos entendamos, el reparador (5,6).

La dermatitis atópica afecta sin duda al sueño, pero también experimentamos en la consulta cómo los padres de hijos afectos de esta dermatitis tan infantil se ven afectados por las alteraciones del sueño de su hijo.

Un reciente trabajo del JAMA Dermatology en 2019 estudia el sueño de 13.988 madres con hijos con dermatitis atópica hasta los 11 años. Curiosamente, aunque las madres consideraban que dormían poco y tenían insomnio y cansancio diurno, las alteraciones del sueño de los hijos no justificaron las de las madres, y los autores proponen continuar con más estudios que encuentren otros mecanismos.

No obstante, los dermatólogos debemos tener en cuenta las alteraciones del sueño de los cuidadores de los pacientes con dermatitis atópica (8).

5. Psoriasis y trastornos del sueño

La psoriasis puede causar insomnio de conciliación y de mantenimiento debido a los síntomas de la enfermedad, el picor y la incomodidad de la piel.

Por otro lado, en estudios animales, la deprivación de sueño, agrava la inflamación en la psoriasis, de manera que se vuelve a demostrar la relación existente entre dormir y piel.

Los dermatólogos sabemos que el picor aumenta por la noche, y se ha achacado a alteraciones en la barrera de la piel por alteraciones en los niveles de cortisol y el ritmo circadiano asociados a la psoriasis.

El mecanismo no es conocido, pero se ha especulado con la posibilidad de que las alteraciones endocrinas y metabólicas asociadas a la psoriasis sean la causa (5,8).

En una reciente revisión de varios trabajos, que incluyó 12.336 pacientes, se encontró una mayor prevalencia del síndrome de apnea obstructuva del sueño (SAOS) en pacientes con psoriasis (36 – 82%) respecto a la población general, independientemente de la obesidad, otro factor asociado tanto a la psoriasis como al SAOS.

Los autores recomiendan tener en cuenta está relación en pacientes con psoriasis en los que el SAOS puede estar no diagnosticado (9).

6. Dermatitis atópica y psoriasis comparadas frente al sueño

Un trabajo publicado en 2019 por Kaaz y Cols, estudia el sueño de 100 pacientes con dermatitis atópica y 100 pacientes con psoriasis. Para evaluar la calidad del sueño utiliza la Athens insomnia scale (AIS).

Todos los pacientes fueron clasificados como malos dormidores, y puntuaron 8,3 y 8,1 respectivamente, frente a la media de 3,1 en la población general.

Los pacientes con dermatitis atópica, mostraron más problemas de insomnio y deprivación del sueño que los pacientes con psoriasis debido al picor de la piel (10).

7. Apnea obstructiva del sueño (SAOS) y piel

El SAOS y su asociación a la obesidad y aumento del tono simpático, producen un estado pro-inflamatorio que puede exacerbar la psoriasis, la dermatitis atópica, la urticaria o el angioedema.

También produce congestión nasal en pacientes con dermatitis atópica y un aspecto rubicundo, rosácea-like, con telangiectasias y dilatación vascular en la cara (11).

Dormir y piel: conclusiones sobre cómo la calidad del sueño afecta a la piel

Podemos concluir que dormir y piel se relacionan. La dermatitis atópica y la psoriasis son el paradigma de las dermatosis que alteran el sueño, y son las más estudiadas confirmando lo que vemos en la consulta cada día.

Referencias

1 Axelsson J, Sundenlin T, Olsson M, et al. Beauty sleep: experimental study on the perceived health and attractiveness of sleep deprived people. BMJ 2010; 14: 341:c6614.

2 Holding BC, Sundelin T, Cairns P et al. The effects of sleep deprivation on objective and subjective measures of facial appearance. J Sleep Res 2019; Apr 21; Epub ahead of print.

3 Smith TJ, Wilson MA, Karl JP, et al. Impact of sleep restriction on local immune response and skin barrier restoration with and without “multinutrient” nutrition intervention. J Appl Physiol 1985; 124: 190-200.

4 Oyetakin-White P, Suggs A, Koo B, et al. Does poor spleep quality affect skin ageing?. Clin Exp Dermatol 2015; 40: 17-22.

5 Walia HK, Mehra R. Overview of common sleep disorders and intersection with dermatologic conditions. Int J of Mol Sci 2016; 17. piiE654.

6 Yu SH, Attarian H, Zee P, et al. Burden of sleep and fatigue in us adults with atopic dermatitis. Dermatitis 2016, 27: 50-53.

7 Ramirez FD, Chen S, Langan SM, et al. Assessment of sleep disturbances and exhaustion in mothers of children with atopic dermatitis. JAMA Dermatol 2019; epub ahead of print.

8 Gupta MA, Simson FC, Gupta AK. Psoriasis and sleep disorders: a systematic review. Sleep Med Rev 2015; 29: 63-75.

9 Shalom G, Dreiher J, Cohen A. Psoriasis and obstructive sleep apnea. Int J Dermatol 2016; 55: 579-584.

10 Kaaz K, Szepietowski JC, Matusiak L. Influence of iych and pain on sleep quality in atopic dermatitis and psoriasis. Acta Derm Venereol 2019; 99: 175-180.

11 Gupta MA, Simpson FC, Vujcic B. Obstructive sleep apnea and dermatologic disorders. Clin Dermatol 2017;35: 319-327.

Te invito a compartir este artículo para que otras personas conozcan la relación entre dormir y piel.

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