La Dra Fernández Guarino, ha realizado una entrevista en colaboración con Natalben sobre los cambios de la piel durante el embarazo.
Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer se convierte en un escenario de transformación continua. Todo cambia para acoger y proteger la nueva vida que se está formando, y la piel no es una excepción. Los cuidados de la piel durante el embarazo deben adaptarse a la nueva etapa y además debe vigilares, ya que hay productos cosméticos que no son recomendables.
En una reciente entrevista publicada por Natalben en colaboración con Caridad Ruiz, la Dra. Montserrat Fernández Guarino, dermatóloga del Hospital Ramón y Cajal y fundadora de Madriderma, explica con claridad y empatía cómo y por qué cambia nuestra piel durante la gestación.
Una piel que habla del embarazo
La piel es una barrera física y también un órgano sensible, reactivo y profundamente influido por las hormonas. Durante el embarazo aumentan los niveles de estrógenos, progesterona y andrógenos, lo que afecta al comportamiento de las glándulas sebáceas, la pigmentación, la vascularización e incluso a la textura de la piel. Además la piel del abdomen tiene que dilatarse con el crecimiendo del bebé, y los genitales también se verán afectados para el parto.
Muchas mujeres notan que su piel está más luminosa, suave e hidratada. Otras, sin embargo, experimentan brotes de acné, manchas oscuras en la cara, estrías o una mayor sensibilidad cutánea. No hay una única respuesta: cada cuerpo reacciona de forma diferente y no hay una «piel durante el embarazo» universal.
¿Qué cambios dermatológicos son más frecuentes?
Según la Dra. Fernández Guarino, los más habituales son:
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Melasma (también llamado cloasma o “paño del embarazo”): manchas marronáceas en la cara, especialmente en frente, mejillas o labio superior, provocadas por la exposición solar y el aumento hormonal. Aparece en hasta el 70% de las embarazadas.
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Estrías de distensión: hasta el 90% de las embarazadas desarrollan estrías en abdomen, pecho, glúteos o muslos. Son líneas atróficas perpendiculares a la tensión de la piel que, aunque no son graves, pueden generar malestar emocional.
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Acné gestacional: puede aparecer por primera vez o agravarse, incluso en mujeres sin antecedentes. Está relacionado con el aumento de andrógenos y suele mejorar después del parto.
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Hiperpigmentación generalizada: oscurecimiento de la línea alba, pezones, axilas, genitales… Es totalmente normal.
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Arañas vasculares, varices o edema: por el aumento del volumen sanguíneo y la compresión del retorno venoso por el útero.
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Cambios en enfermedades preexistentes: algunas tienden a mejorar, como la psoriasis o la dermatitis atópica, y otras pueden empeorar. El sistema inmune también se modifica para proteger al bebé, y esto influye en muchas patologías cutáneas.
¿Y qué pasa con el cuidado cosmético?
Una de las grandes preocupaciones es saber qué productos se pueden utilizar con seguridad. Durante el embarazo hay que tener especial precaución con los ingredientes cosméticos:
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Evitar: retinoides tópicos, ácido salicílico en grandes concentraciones, cremas depigmentantes faciales sin consultar con el médico, formaldehído o aceites esenciales irritantes.
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Apropiados: vitamina C, ácido hialurónico, niacinamida, ácido azelaico, ácido mandélico, pantenol, ceramidas, glicerina, alantoína o ácido láctico. Todos ellos ayudan a mantener una piel sana e hidratada sin riesgo.
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Protección solar diaria: imprescindible para prevenir manchas y proteger la piel más sensible. Son más seguros las cremas de protección solar mineral pero en ocasiones son muy blanquecinas. Aplicar encima un protector solar con color nos puede ayudar.
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Rutina facial simplificada pero eficaz: limpieza suave, hidratación y fotoprotección como pilares. A partir de los 30 años, se pueden introducir activos antioxidantes por la mañana y activos renovadores como ácidos suaves por la noche.
Y sí, hay tratamientos seguros que mejoran la piel sin necesidad de fármacos. Pequeños hábitos como masajes drenantes, el uso de productos calmantes o hidratantes adecuados, o la protección solar rigurosa pueden marcar la diferencia.
Otras dudas frecuentes: tintes, desodorantes y cosmética habitual
Muchas embarazadas preguntan por el uso de tintes para el pelo. Aunque no hay estudios concluyentes que los relacionen con malformaciones, se recomienda aplicarlos a partir del segundo trimestre, con formulaciones sin amoníaco y en lugares bien ventilados.
Respecto a los desodorantes, cremas depilatorias, manicuras, perfumes o autobronceadores, la clave es optar por productos testados dermatológicamente, específicos para piel sensible y evitando ingredientes sospechosos. La Dra. Fernández Guarino recuerda que no se trata de vivir con miedo, sino de elegir con consciencia y criterio.
¿Cuándo hay que consultar al dermatólogo?
Durante el embarazo pueden aparecer lesiones cutáneas, manchas nuevas, cambios en los lunares o lesiones con picor intenso. Es importante consultar si:
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Aparecen lesiones que cambian de forma o color.
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Hay picor generalizado o erupciones en abdomen, palmas o plantas.
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Se agravan enfermedades cutáneas previas.
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Se desarrollan lesiones abultadas, inflamadas o sangrantes.
El dermatólogo es el especialista indicado para valorar estas situaciones, tranquilizar y, si es necesario, tratar de forma segura.
El pelo en el embarazo: otro gran afectado
Los cambios en el cabello durante el embarazo son muy llamativos. Durante la gestación disminuye el número de folículos en catágeno, es decir en fase de caída. Las embarazadas lucen un cabello radiante, brillante y frondoso habitualmente. No en vano, la palabra «pregnancia» significa belleza.
Después del parto esos folículos entran en fase de caida profuciendo una caida del pelo muy llamativa, que aparece sobre el 3 al 6 mes después del parto. Es el efluvio post-parto, una forma de efluvio benigna y que se recupera sola pero que puede ser muy llamativa.
Una piel que nos acompaña en la maternidad
Muchas de las alteraciones cutáneas del embarazo remiten tras el parto, aunque algunas, como el melasma o las estrías, pueden tardar más en mejorar. Otras dejan una huella en la piel que también forma parte de la historia del cuerpo materno.
Lejos de verlo como una pérdida, la Dra. Fernández Guarino lo interpreta como un cambio con sentido: la piel de mamá no vuelve a ser la piel de antes, pero se convierte en un testigo fuerte, sabio y valiente de todo lo que ha vivido.
📍 Puedes leer la entrevista completa a AQUI
Preguntas frecuentes sobre la piel durante el embarazo: la Dra Fernández-Guarino responde
¿Qué le pasa a tu piel cuando estás embarazada?
Durante el embarazo, la piel se convierte en un espejo de los cambios hormonales, inmunológicos y vasculares que está viviendo tu cuerpo. Aumenta la producción de estrógenos, progesterona y andrógenos, lo que puede influir en el aumento de la pigmentación (como el cloasma o melasma), la aparición de estrías por la distensión de la piel, o incluso brotes de acné. La piel puede estar más luminosa y tersa en algunas mujeres, mientras que en otras se vuelve más sensible, seca o grasa. También pueden intensificarse los capilares visibles o aparecer edemas o hinchazón. Cada piel responde de manera diferente, pero casi todas experimentan alguna transformación visible durante esta etapa.
¿Cuándo empieza a salir acné en el embarazo?
El acné durante el embarazo puede aparecer desde el primer trimestre, incluso en mujeres que nunca lo han tenido antes. Esto ocurre porque aumentan los andrógenos, unas hormonas que estimulan las glándulas sebáceas y aumentan la producción de grasa en la piel. Es más habitual en el primer y segundo trimestre, y puede mejorar o estabilizarse en el tercer trimestre. A veces se prolonga hasta después del parto y cede pasados unos meses con la bajada de hormonas. El acné leve durante el embarazo puede responder a cosméticos, pero las formas moderadas o severas son un autentico reto para nosotros los dermatólogos. La gran mayoría de los tratamientos médicos que usamos para el acné durante el embarazo están contraindicados. Lo recomendable es acudir a vernos si estás embarazada y tienes acné severo, se pueden hacer tratamientos. También las pacientes tienen que ser cautas con las cremas que adquieren para el tratamiento del acné en casa, pueden tener sustancias que no son seguras.
¿Cómo saber si estoy embarazada por mi piel?
La piel puede dar algunas pistas del embarazo, aunque por sí sola no sirve como diagnóstico. El diagnóstico del embarazo es por la determinación de la beta-hcg en sangre y la posterior ecografía fetal. Algunas mujeres notan más brillo o grasa en la piel, un aumento en la aparición de granitos, o mayor sensibilidad, pero son cambios sutiles. Quizá una de las señales más precoces en la piel es un oscurecimiento progresivo de algunas zonas como los pezones, la línea alba del abdomen o incluso un tono más oscuro generalizado. Aun así, estos cambios no ocurren en todas las mujeres ni son muy precoces ya que tienen aparecer en la semana 6 -8 del embarazo. La piel por tanto, no es un organo que nos vaya a dar pistas tempranas de un embarazo en curso.
¿Qué es lo primero que cambia en la piel de una mujer embarazada?
Lo primero que suele cambiar es la pigmentación. Muchas mujeres notan una piel más “bonita” o luminosa, pero en realidad es un aumento de vascularización y sensibilidad. En las primeras 6 semanas puede oscurecerse la areola, notarse la línea alba en la mitad del abdomen o aparecer pequeñas zonas más oscuras en la cara. A nivel invisible, desde el inicio también cambian la respuesta inmunológica y la barrera cutánea, lo que puede hacer que la piel esté más reactiva o necesite otros cuidados desde los primeros días del embarazo.
En Madriderma, nuestros dermatólogos están comprometidos con la salud y el cuidado integral de la piel. Si necesitas nuestra ayuda puedes pedir cita en nuestra clinica privada directamente online en los siguientes enlaces.




